EE. UU. cancelaría licencias comerciales con Cuba: congresistas exigen bloqueo total a empresas
Los congresistas republicanos Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar presentaron una demanda formal ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para revocar de inmediato todos los permisos que permiten a empresas estadounidenses operar en la isla. La medida busca anular cualquier resquicio legal que facilite el comercio de bienes de lujo y servicios entre entidades de EE. UU. y la administración cubana.

Ofensiva legal contra las empresas de Florida con negocios en la isla
La presión política escaló esta semana con el envío de una carta dirigida a la OFAC y a la Oficina de Industria y Seguridad (BIS). En el documento, los legisladores cubanoamericanos exigen una revisión exhaustiva de las licencias vigentes, basándose en un listado detallado que identifica a las compañías que hoy tienen autorización legal para realizar transacciones en territorio cubano.
Esta lista, que fue provista originalmente a la Oficina del Recaudador de Impuestos del Condado de Miami-Dade, pone bajo la lupa a firmas de logística y suministros que operan principalmente desde el sur de Florida. Según los representantes, la existencia de estos permisos contradice la política de presión máxima que la administración de Donald Trump pretende implementar en este nuevo periodo.
El plan para asfixiar las fuentes de ingresos del régimen
Para el congresista Carlos Giménez, la estrategia es clara: cerrar todas las “válvulas” financieras que sostienen al sistema en La Habana. El pedido de revocación no solo afecta el intercambio de mercancías, sino que apunta directamente a detener el flujo de remesas, los vuelos comerciales y el envío de productos de lujo desde puertos estadounidenses.
“Estamos pidiendo cerrar cada fuente de ingresos que el régimen utiliza para reprimir”, afirmó Giménez, enfatizando que estas operaciones comerciales socavan la intención del Congreso. La iniciativa legislativa sostiene que, sin el oxígeno financiero que proporcionan estas licencias comerciales, el sistema económico de la isla se encamina hacia un colapso inevitable en los próximos cuatro años.
Un cambio de paradigma para Venezuela, Cuba y Nicaragua
Por su parte, Mario Díaz-Balart vinculó esta decisión administrativa con un objetivo regional más amplio. La postura de los legisladores sugiere que la política de “liderazgo audaz” de Washington no dará tregua a lo que denominan las dictaduras antiestadounidenses en el Caribe y Centroamérica. La anulación de los permisos de la OFAC se percibe como el primer paso para una desconexión total del sector privado norteamericano con estos gobiernos.
La exigencia de los congresistas coloca ahora a las agencias federales en una posición determinante: mantener los lazos comerciales mínimos permitidos hasta hoy o plegarse a un embargo absoluto que elimine cualquier presencia corporativa de Estados Unidos en Cuba. Esta medida tendría un impacto directo e inmediato en el puerto de Miami y en las empresas de envíos que dependen de estas autorizaciones especiales.
