McDonald’s enfrenta un boicot nacional desde el 24 de junio por retrocesos en políticas de diversidad e inclusión
McDonald’s se convierte en el nuevo objetivo de una campaña nacional de boicot impulsada por el grupo activista The People’s Union USA, en respuesta a la decisión de la cadena de comida rápida de desmantelar partes clave de sus políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés). La acción comenzará el lunes 24 de junio, en medio de un contexto de tensiones sociales y económicas que ya impactan las ventas de la empresa en Estados Unidos.

La organización detrás del boicot
La campaña es liderada por John Schwarz, fundador de The People’s Union, una agrupación que ha venido organizando “apagones económicos” desde febrero con el objetivo de presionar a grandes corporaciones a mantener compromisos concretos en temas de justicia social y equidad. El grupo ha denunciado públicamente que empresas como McDonald’s han optado por priorizar las ganancias por encima del bienestar social.
En enero, McDonald’s puso fin a sus metas internas para aumentar la diversidad en cargos de liderazgo y desactivó un programa que promovía la diversidad entre sus proveedores. La compañía justificó la decisión alegando que el “paisaje en torno a la DEI está evolucionando”. Sin embargo, en junio, la directora de recursos humanos para EE. UU., Jordann Nunn, aseguró en una conferencia que, aunque se modificó el lenguaje institucional, la esencia de los programas no ha cambiado.
Una ola de boicots en reacción a las políticas de Trump
El movimiento en contra de los recortes en políticas DEI no es aislado. Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia en 2025, se ha intensificado el rechazo institucional hacia estas iniciativas. El mandatario emitió órdenes ejecutivas para eliminar lo que denominó “DEI ilegal” tanto en agencias federales como en empresas privadas. Esta postura ha incentivado a grupos conservadores a impulsar campañas contra marcas como Bud Light y Target, mientras que sectores progresistas —incluyendo iglesias afroamericanas y líderes comunitarios— han respondido con sus propios boicots en defensa de la diversidad corporativa.
