Lula regresa al poder en Brasil con la promesa de combatir las desigualdades

Brasilia (EFE).- Luiz Inácio Lula da Silva inició este domingo su tercer mandato como presidente de Brasil, en una ceremonia multitudinaria y cargada de simbolismo, en la que reforzó su compromiso con el combate a las enormes desigualdades sociales que dividen el país.

El líder progresista, de 77 años, que ya gobernó entre 2003 y 2010, regresó a la Presidencia tras derrotar en unas ajustadísimas elecciones al ultraderechista Jair Bolsonaro, quien no ha reconocido su derrota y abandonó Brasil hace dos días, rumbo Estados Unidos, para evitar tener que entregar a Lula la banda presidencial, como manda el protocolo.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la primera dama, Rosángela da Silva (i), el vicepresidente, Geraldo Alckmin (c-d), y su mujer Maria Lúcia Ribeiro (d), se dirige a sus seguidores hoy, durante su investidura en el Palacio de Planalto, en Brasilia (Brasil). EFE/Sebastiao Moreira

La toma de posesión contó con un fuerte respaldo internacional, con delegaciones llegadas de 68 países, incluyendo 20 jefes de Estado o de Gobierno, así como un significativo apoyo popular, con cerca de 300.000 personas que abarrotaron el centro de Brasilia, en una de las ceremonias más multitudinarias de la historia de Brasil.

Sustituye en el cargo al ultraderechista Jair Bolsonaro, quien el pasado viernes viajó hacia Estados Unidos sin haber reconocido aún su derrota en las elecciones de octubre pasado.

«Rescatar» del hambre a 33 millones de personas en Brasil

Lula prometió este domingo en su primer discurso en el cargo «rescatar» del hambre a 33 millones de personas y de la pobreza a 100 millones de personas, casi la mitad de la población del país.

«Nuestras primeras acciones apuntan a rescatar del hambre a 33 millones de personas y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileñas y brasileños, que soportaron la más dura carga del proyecto de destrucción nacional que hoy se cierra», dijo Lula en su discurso en el Parlamento.

Miles de seguidores de Luiz Inácio Lula da Silva se reúnen hoy en la plaza de los tres poderes para celebrar la posesión presidencial de Lula, en Brasilia (Brasil). EFE/Antonio Lacerda

En la misma línea, Lula prometió «reconstruir» el país de las «ruinas» en las que, según apuntó, quedó tras la gestión del ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien no citó.

«Sobre estas terribles ruinas asumo el compromiso de, junto con el pueblo brasileño, reconstruir el país y hacer nuevamente un Brasil de todos y para todos», afirmó el líder progresista.

Lula señaló que su equipo de transición hizo un diagnóstico de las cuentas públicas y se encontró con un panorama «atroz».

La integración latinoamericana

De la misma manera, el líder progresista se comprometió este domingo en su discurso de toma de posesión a «retomar la integración» en América Latina para tener «un diálogo activo y altivo» con las otras regiones del mundo.

«Retomaremos la integración a partir del Mercosur, con la revitalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y otras instancias soberanas» que existen en Latinoamérica, declaró ante el Parlamento después de haber jurado como nuevo presidente de Brasil.

Luiz Inácio Lula da Silva, junto a la primera dama, Rosángela da Silva (c), realiza un recorrido en coche hoy, previo a su investidura, en Brasilia (Brasil). EFE/Sebastiao Moreira

También garantizó que su Gobierno fortalecerá la cooperación con el foro BRICS, que Brasil integra junto con Rusia, India, China y Suráfrica, y tenderá puentes con África y el mundo en desarrollo, sin descuidar sus relaciones con Estados Unidos o la Unión Europea (UE).

Lula dijo que Brasil «romperá el aislamiento al que fue sometido en los últimos años», durante el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro, y «volverá al mundo» con las banderas de la democracia y el combate al hambre y la pobreza.

Combatir la degradación del medioambiente

El nuevo mandatario hizo también un fuerte alegato en defensa del medioambiente en su primer discurso en el cargo y prometió acabar con la deforestación ilegal en la Amazonía y proteger a los pueblos indígenas.

«No podemos admitir que (la Amazonía) sea una tierra sin ley, no vamos a tolerar la degradación del medioambiente que tanto mal ha hecho a nuestro país», afirmó el líder del Partido de los Trabajadores, en un pronunciamiento ante el Congreso, en Brasilia.

Lula, de 77 años, manifestó que Brasil «puede estar en la primera línea global» y que, para ello, iniciará «una transición energética adecuada» que tenga por objetivo «eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero».

«Brasil no necesita deforestar para aumentar su frontera agrícola», insistió.

En los cuatro años de gestión del ya expresidente Jair Bolsonaro, defensor de la explotación de minerales y madera en reservas indígenas, los datos de deforestación e incendios se han disparado en el mayor bosque tropical del planeta.

Lula subrayó que los brasileños pueden vivir «sin derribar» los árboles o «sin invadir los biomas», aunque al mismo tiempo dijo que incentivarán la regularización de tierras para su uso productivo sostenible.

Una «victoria de la democracia»

Lula celebró la «victoria de la democracia» que le permitió ganar las elecciones de octubre, a pesar de las «amenazas» de la ultraderecha que aún no acepta su triunfo.

«Si estamos aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña», declaró Lula ante el Parlamento, en su primer discurso después de haber jurado como nuevo presidente de Brasil.

«Fue la democracia la gran victoriosa», que «superó» las «más violentas amenazas a la libertad del voto», apuntó en alusión a la campaña contra el sistema de votación desatada por el ahora expresidente Jair Bolsonaro, a quien derrotó en las elecciones de octubre.

Bolsonaro no solo no ha reconocido todavía la victoria de Lula, sino que además el pasado viernes viajó hacia Estados Unidos y no asiste a la ceremonia de toma de posesión del líder progresista, quien sostuvo en su discurso que durante el proceso electoral tuvo que enfrentar además «la más abyecta campaña de mentiras».

También dijo que su investidura le pone un «fin al autoritarismo» y pidió, en medio de los aplausos de la mayoría de los legisladores, «democracia para siempre».

Gente del pueblo le entrega a Lula la banda

El nuevo mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió la banda presidencial de manos de una representación diversa del pueblo del país ante la ausencia del ya exgobernante Jair Bolsonaro.

Según marca el protocolo, el presidente saliente es el encargado de pasar la banda a su sucesor, pero Bolsonaro, quien sigue sin reconocer su derrota en las urnas, decidió no participar en los actos de investidura y viajar a Estados Unidos sin previsión oficial de vuelta.

El nuevo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (c), junto a la primera dama, Rosángela da Silva (i), y más acompañantes, llega para dirigirse a la multitud hoy, durante la investidura, en Brasilia (Brasil). EFE/Andre Borges

Lula, de 77 años, subió la rampa del Palacio de Planalto, en Brasilia, pero en lo más alto no esperaba Bolsonaro.

En su lugar, ascendió a la parte alta del palacio presidencial acompañado por un grupo de personas que «simbolizan la riqueza y la diversidad del pueblo brasileño», entre ellos, un niño, afrodescendientes, mujeres, personas con discapacidad y el conocido líder indígena Raoni Metuktire.

Lula rompe a llorar al hablar del aumento de la desigualdad

El presidente de Brasil rompió a llorar en su primer discurso ante los miles de brasileños reunidos en Brasilia, cuando habló del aumento de la desigualdad en el país.

«La vuelta del hambre es un crimen, el más grave de todos contra el pueblo brasileño. Es hija de la desigualdad, que es la madre de todos los males que atrasan Brasil», manifestó Lula en el púlpito del Palacio presidencial de Planalto.

El dirigente progresista, de 77 años, se emocionó al citar a las familias que rebuscan comida entre la «basura» y a las que hacen filas en las puertas de las carnicerías para comer las sobras y raspar los huesos.

«Por favor, ayúdenme…», dijo el antiguo dirigente sindical entre lágrimas.

El nuevo presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva (c), junto a su vicepresidente, Geraldo Alckmin (i), y la primera dama, Rosángela da Silva (d), se dirige a sus seguidores, en el Palácio del Planalto hoy, en Brasilia (Brasil). EFE/Antonio Lacerda

En ese momento, los miles de brasileños congregados en la Plaza de los Tres Poderes cantaron al unísono «Lula, guerrero del pueblo brasileño».

«Asumo el compromiso ante ustedes de combatir día y noche todas las formas de desigualdades en nuestro país, de renta, de género, de raza, en el mercado de trabajo, en la representación política, en la salud, en la educación», enumeró.

Asimismo, denunció que «el 5 % más rico tenga el mismo porcentaje de riqueza» que el 95 % restante del país.

«Nadie será ciudadano de segunda clase», aseveró.

Lula también rindió un homenaje a los seguidores que le acompañaron en vigilia durante los 580 días que estuvo en prisión, entre 2018 y 2019, por condenas por corrupción que luego fueron anuladas por la Corte Suprema.

El líder progresista se refirió a su periodo en prisión como «el momento más difícil de su vida», pero que la investidura de este domingo es uno de los «más felices».

Primer paso para revocar polémicas medidas de Bolsonaro

Luiz Inácio Lula da Silva da, horas después de jurar el cargo, el primer paso para revocar polémicas medidas dictadas por el exmandatario Jair Bolsonaro en materia de armas y medioambiente.

El gobernante, en el mismo día de su investidura, firmó un total de trece decretos, que en su mayoría preparan el terreno para una amplia revisión de muchas de las políticas impulsadas por el anterior Gobierno de ultraderecha.

En materia de armas, Lula suspendió la emisión de nuevos permisos para la compra y la creación de clubes de tiro, ordenó que sea hecho un nuevo registro de todo el armamento adquirido por civiles en los últimos cuatro años y que se cree en el Gobierno un grupo de trabajo dedicado a definir una nueva política de desarme.

El nuevo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla durante su ceremonia de investidura en el Parlamento hoy, en Brasilia (Brasil). EFE/Jarbas Oliveira

En el apartado medioambiental, determinó la reactivación del llamado Fondo Amazonía, constituido con donaciones de Alemania y Noruega para contribuir con la protección de la Amazonía y que había sido suspendido por decisión de Bolsonaro en 2019.

Ese fondo cuenta actualmente con unos 600 millones de dólares, que el nuevo Gobierno rescatará y utilizará en programas que serán definidos por el Ministerio de Medio Ambiente.

Lula también decidió revocar un decreto dictado por Bolsonaro en los últimos días de su mandato, según el cual se ampliaban las licencias para la explotación de recursos minerales en la región amazónica e incluso en las tierras indígenas.

Lula pone en funciones a los 37 ministros de su Gobierno

El presidente de Brasil puso en funciones a los 37 ministros del nuevo Gobierno que ha asumido y que tendrá como lema la frase «Unión y Reconstrucción».

Lula encabezó una ceremonia en la que los 37 integrantes de su gabinete prestaron juramento en forma colectiva, tras lo que este lunes asumirán formalmente sus funciones, en el que será el primer día efectivo del flamante Gobierno.

El hombre fuerte de la economía será Fernando Haddad, ministro de Hacienda, en tanto que al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores estará Mauro Vieira, un veterano diplomático de carrera que ya ha sido canciller entre 2014 y 2016 en la gestión de la presidenta Dilma Rousseff.

En el gabinete de Lula habrá once mujeres y dirigentes políticos de nueve partidos de un amplio espectro, que abarca desde la izquierda hasta la derecha más moderada.

Entre las mujeres, una de las mayores novedades será Sonia Guajajara, representante de los pueblos originarios y que asumió el Ministerio de Pueblos Indígenas, una cartera que hasta ahora no existía y que Lula se había comprometido a crear desde la campaña.